Primero formación. Luego calle. Después, Cevichatto.
Mi formación comenzó en el seminario, una etapa que me enseñó disciplina, constancia y responsabilidad. Más adelante decidí emprender y llevar ese aprendizaje a la práctica.
Empecé en la calle, trabajando directamente con las personas, aprendiendo del cliente, de la compra, del producto y de cada error. Fue allí, desde una operación pequeña y real, donde comenzó a tomar forma Cevichatto.